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POESÍA EN PAPEL

POEMA EN SERVILLETA

En Costa Rica trabajé en un colegio Montessori, como guía principal de una casa de niños.

Si eres como yo, que siempre me intereso por aquello que se admira y se odia a partes iguales, y no es una estrella fugaz, sino que se mantiene en el tiempo, sabrás, (o no), de qué va Montessori.

Si no lo sabes, te lo explico rápido:

es una pedagogía que se basa en el respeto al desarrollo natural de la infancia,

vamos, que tiene en cuenta en qué momento vital está el niño para ofrecerle materiales que estimulen sus capacidades.

El cerebro del niño abre unas ventanas, que son oportunidades.

Esto explica el milagro de los niños bilingües y trilingües.

Los niños en la infancia tienen la oportunidad de absorber como esponjas otras lenguas además de la materna.

Luego la ventana se cierra, lo que significa que si quieres hablar otro idioma que no es el tuyo, lo tienes que estudiar, poner mucho esfuerzo, y aun así nunca lo hablarás correctamente, tendrás acento, porque lo has aprendido, no lo has absorbido,

esta ventana se abre y se cierra únicamente en la infancia.

El papel de la guía Montessori es observar y detectar cuándo se abren las ventanas y preparar el ambiente adecuado para aprovechar estos momentos,

Ofreciendo al niño materiales, que funcionan como llaves que abren puertas a la experiencia, al desarrollo, al crecimiento.

Pues ahí estoy yo, en una aldea remota del pacífico, rodeada de selva, en un aula, (con una sensación térmica de 50 grados),


y 18 niños, de 3 a 5 años.


Si te digo locura me quedo corta.


Puedo contarte un montón de cosas de esta época, la más salvaje de mi vida, y lo haré, no te quepa duda,


Pero hoy quiero contarte que teníamos muchos materiales en el salón, y que solo uno era despreciado,

Y yo no entendía por qué…

María Montessori era una mujer excepcional, no te voy a contar su historia ahora, pero no dejó nada gratuito en su legado,

como científica que era, probó y comprobó lo que funcionaba y lo que no, y puso este material en concreto en la casa de los niños, por algo.


Además, corroboró que los niños son iguales en todo el mundo.

Porque todos tienen los mismos periodos sensibles, independientemente del país, cultura y religión.

Los niños son niños, arbolitos que necesitan el mismo tipo de riego y cuidado.

¿Pero entonces, por qué los míos despreciaban este material?,


¿El calor y la humedad les tenían las ventanas atascadas?


Nunca descubrí la causa verdadera.

Solo te puedo decir que, en todo el curso, la única que se interesó en doblar servilletas, que así se llama el material, fui yo.

Hace 4 meses que regresé de Costa Rica, y sigo doblando servilletas, porque siento placer al hacerlo.


María Montessori me diría que, por respeto a mí misma, tengo que seguir haciéndolo, hasta que me harte.


Porque al final no se trata de doblar servilletas,


Porque doblar servilletas es la llave.


De lo que se trata es de atravesar una puerta.

No, no sé a dónde me lleva. Está por descubrir.

Lo único que sé es que el mundo va muy deprisa y me siento abrumada con tanta tecnología y tanto caos, y quiero sentir que no estoy sola.

Si quieres acompañarme en esta aventura de emociones, dobleces, triángulos y texturas, he creado LA HUELLA.

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